
Te deseo a ti
desde la constante partida
de los polvos y de los vientos.
Huir hacia mi propio cuerpo
no es la solución
pero sí el refugio.
Ana María Fuster, mi querida amiga y hermana en la poesía, ha tenido la bondad de publicar mis versos en su blog. Para mí es un honor, que esta increíble mujer, dama de la poesía y dibujante de la ciudad haya considerado hacerlo. Ana María me tienes a tus pies, te quiero hermana.


La separación es dolorosa. Ahora no encuentro la forma de despertar con una sonrisa en la mañana, o incluso el mero hecho de despertar me causa una pesada carga existencialista. ¿A dónde se fue? ¿Qué estará haciendo? ¿Cómo le irá? ¿Qué hago? No hay respuesta, son preguntas retóricas como diría una profesora mía. Duele un corazón que palpita una sangre congestionada de recuerdos, de vivencias y de exitantes aventuras. No vale mencionarlas, sólo abriría más la herida, esa brecha profunda que pronto será atacada por fibroblastos y quien sabe qué otro invento científico para explicar cosas que no tienen explicación. Pero si hay que hablar con acercamientos, escribir eso que duele, he aprendido que la escritura sirve de catarsis. Realmente es liberadora. Ahora, dos amantes se separan por el destino. La única fuente de comunicación ha desaparecido. Sólo me queda decir, que la mancha de su sombra queda amarrada a mis pupilas, tengo que ver cómo suelto ese nudo.




Soy de aquello
A IGR, amiga sobre todo
Las luces se le desaparecían
por las pestañas.
Algunas veces se disfrazaban de oscuridad
los recuerdos.
Los hombros le pesaban
su aliento sabía a cigarrillo
con momentos de alcohol.
Las luces se le venían a los ojos,
un mutilado dolor
le ensombrecía la piel
le arrugaba el rostro
y le quebraba la voz
hasta llegar al silencio.
Las luces…
Una mirada perdida
le hacía florecer
gotas de rocío salado
que corrían despacio
encima de mejillas hinchadas.
Las luces se le desaparecían.
El golpe permanecía latiendo
le llamaba a gritos su brote
pero ella en silencio,
dispuesta a callar
para no herirse más
para no sentirse culpable
por otro amor fracasado.
Su mirada se perdía nuevamente
mano mecanizada, cigarrillo en boca
bocanada de aire canceroso
exhalación de su espíritu en forma de humo,
esparciéndose en el espacio
mientras las luces le desaparecían las formas
(y la vida).


Por Jaime Torres / El Nuevo Día
Confieso que siempre que escucho una canción de La Lupe me asalta la memoria de su imagen en movimiento en la pantalla del televisor en blanco y negro de la casa de mis padres.
Me sentaba en el piso a observar el ritual de la artista cubana que, con sus gemidos, gritos, gestos y movimientos, me asustaba e intimidaba.
Yo, entonces un mozalbete de diez años, sentía miedo cuando La Lupe abría sus ojos y con su pronunciada mascara se encarnaba en su personaje, y moviendo las manos y revelando sus largas uñas, que parecían las garras de una arpía, amenazaba con capturarme para devorarme o entrarme a golpes, como hacía con sus músicos.
A veces, de la monstruosa personalidad que matizaba su interpretación visual del guaguancó, en el bolero La Lupe se transformaba en un torbellino de pasión que se desgarraba el corazón cuando entonaba ‘Qué te pedí’, ‘La tirana’, ‘Puro teatro’, ‘Carcajada final’, ‘La mala de la película’, ‘Si vuelves tú’ y otros boleros.
Comenzaba por quitarse el pañuelo, las prendas y accesorios; luego se quitaba los tacos y justo cuando se iba a desprender del sostén terminaba la canción.
Esas son las imágenes que conservo de Lupe Victoria Yolí Raymond, la eterna e inmortal Yiyiyi; embajadora de la salsa que recorrió el mundo y se consagró en el mercado norteamericano con ‘Fever’ y otros éxitos.
La industria fue injusta con ella.
Cuando Jerry Masucci compró el sello Tico, artistas como La Lupe, Celia Cruz, Tito Puente e Ismael Rivera pasaron a su compañía.
Pero Masucci quiso consagrar e inmortalizar a Celia y prácticamente sacó de circulación a La Yiyiyi al no promover sus discos ni conciertos.
Pero la historia ya estaba escrita. Compare los discos que Celia Cruz y La Lupe grabaron con Tito Puente. Compare las ventas de sus grabaciones como solistas y verá que La Lupe superó en popularidad a Celia.
Fueron rivales por caprichos de Morris Levy, el judío dueño de la casa Tico. Y antagonizaron porque así lo quiso Jerry Masucci, el propietario de Fania.
No faltan los que, como el conocedor Richie Viera y el escritor Juan Moreno-Velázquez, autor del libro “Desmitificando a La Lupe”, aseguran que diferencias personales y en sus estilos de vida crearon un enorme abismo entre las cantantes.
Ni siquiera existe una foto de ambas artistas.
Lo cierto es que La Lupe es irrepetible. Drama y canción. Sentimiento y cadencia a su máxima expresión.
En otro aniversario de su muerte atesoro sus discos con Mongo Santamaría, Tito Puente y como solista. Y los escucho hasta la saciedad porque son parte de la herencia cultural que contribuyó a forjar nuestra personalidad e identidad caribeña y latinoamericana.
Lamentablemente, su música ya no suena por la radio y es olvidaba por la industria, aunque en España el cineasta Pedro Almódovar reconoció y honró su leyenda.
La Lupe murió el 29 de febrero de 1992, un año bisiesto. Este sería, pues, el cuarto aniversario de su fallecimiento, víctima de un ataque cardiaco, a la edad de 53 años y cuando se dedicaba a predicar el Evangelio y a testificar los milagros que Dios obró en su vida.
¡Descanse en paz!
http://www.elnuevodia.com/diario/noticia/musica/flash/irrepetible_drama_y_cancion/370345
Para finalizar esto yo le añado su grito de batalla en su melodiosa y desgarrante voz
¡Ayyyyyyy Yiyiyi! ¡Es fieeeeeebreeeeeeeeeeeeeeee Ayyyyyyyyy!

Cada vez que veo esto me muero de la risa, q viva la Lupe, ayyyyy Yiyiyi, es fiebreeee.
me harto de este modernismo romántico que no me deja.





Cuando hablo de ti

Me dio con reventarme
Este es uno de mis monólogos favoritos y está interpretado por la excelentísima actriz boricua Gilda Galán,gran baluarte de la actuación criolla.